sábado, 27 de octubre de 2007

Welcome to Yanquilandia!

Desde luego, me estoy americanizando. Pero tranquilos, que todavía no hablo como Aznar después de visitar Tejas (hessstado en el ranchou de mi amigou). El fin de semana pasado estuvimos en la plantación Berkeley. A la señora que nos enseñó la mansión le caímos tan bien que nos ha invitado a pasar Acción de Gracias con ella. Es lo bueno que tiene ser del "Viejo Mundo", aquí lo flipan. Bueno, que me desvío del tema. La plantación está a orillas del río James, en un lugar precioso, bla, bla, bla.
Esta semana hemos tenido en el cole la semana del "espíritu Moody". No, no hemos tenido que llamar a un exorcista. Lo del espíritu viene porque hemos llevado ropa con los colores del cole (color vino tinto y oro. Claro que aquí, con eso de ser políticamente correctos, al primero lo llamamos burgundy, mucho más fino) y ayer nos juntaron en el gimnasio para animar a los equipos de fútbol y a las animadoras en una cosa que ellos llaman "Pep Rally". Que también manda huevos. Tengo "bus duty" y una de mis tareas es asegurarme de que las niñas no llevan la falta demasiado corta. ¿Cómo lo hacemos? Les decimos que se pongan tiesas cual palo y peguen los brazos al cuerpo. Si no pueden tocar el bajo de la falda con el dedo corazón, están jodidas. Las mandamos a la jefa de estudios, que les echa el sermón y llama a casa para que sus papis traigan ropa decente. Pues ayer, cuando entraron las animadoras y pudimos verles el lugar donde la espalda pierde su nombre sin problemas (amén del bailecito que se marcaron a ritmo de la canción "Gasolina". Claro, los pobres no saben lo que significa...), la menda juró, como Escarlata O´Hara, que nunca volverá a medir el bajo de las faldas.
Siguiendo con el pep rally. Antes de ir al gimnasio, tuvimos que comer con nuestros alumnos y después sentarnos con ellos en el gimansio para hacer ruido. Yo me metí tanto en el papel que un crío que estaba sentado justo delante de mí se volvió, se me quedó mirando con cara de póker durante unos minutos y después, al ver la tarjeta con mi foto y mi cargo colgada de mi pescuezo, me preguntó si era profesora. Al responderle que sí, le pregunté que por qué y me dijo: "no, nada, no lo pareces". Sabréis de lo que hablo al mirar las fotos de abajo. ¡Las niñas de la foto tienen 12 y 13 años! Si es que me siento rejuvenecer y todo... (Por cierto, la rubia con jersey gris que está a mi lado es Savannah, la que me está ayudando a enseñar sevillanas).
Por la noche tuvimos el "baile de otoño" y a la asociación de padres se les ocurrió la brillante idea de poner a la española (moi!) y a la filipina en una mesa a la entrada para comprobar el nombre de todos los asistentes. Las pasé p***s al principio con los nombrajos, después me dediqué a llamar a mis alumnos (al menos sé cómo se escriben sus apellidos) y santas pascuas.
Por último. Mi tutoría ha recaudado $338 en una semana para causas benéficas. Como lo hemos hecho tan bien (no saben que les prometí a los niños un mes sin la tarea de "leer en silencio" para que trajesen dinero), ayer nos trajeron montones de helado y nos pasamos la hora de clase zampando y bailando. Un día de estos me meten en chirona...

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