¡Hola!
Acabo de venir de la playa y me ha faltado tiempo para conectarme. Esto de pasar 15 días alejada de las nuevas tecnologías ha sido demasiado para la menda (y eso que me llevé el MP4, teníamos satélite...). Eso sí, me ha entrado un agobio del copón. Para empezar, me he dado cuenta de que no salgo el 6 de agosto por la noche, como yo pensaba, sino a mediodía (a las 13 h para ser más exactos). Sigo sin tener noticias de la Delegación ni de la Consejería, así que no sé si habrán sabido tramitarme lo de servicios especiales. Como no podía ser de otra manera, tenía varios emilios yanquis advirtiéndome que si no escojo YA el coche de alquiler no me garantizan que puedan darme uno (y los que me ofrecen son MUY grandes y DEMASIADO nuevos. ¡Coño, estos no se han enterado de que no sé aparcar!). Y, para colmo, sigo sin encontrar pisos baratos allá en Richmond. AGHHHHH!
Voy a tomarme una cervecita y olvidarme de todo.
Besines.
Ramón, ¿cuándo sales para China?
martes, 31 de julio de 2007
viernes, 20 de julio de 2007
¡Hola!
No me he olvidado de escribir, estoy en la playita y he encontrado un cíber de milagro. Por cierto, la primera y última vez que entro. Primero, he tenido que hacer una cola de c**ones y con una tía en el mostrador con una mala milk que ni os cuento. Segundo, cuatro niñatas se han puesto a hablar aquí al lado a la velocidad de la luz y me tienen atacá. Lo que faltaba es que me estén cotilleando lo que os cuento.
Ya sé un poquito más sobre el viaje. Salgo el 6 de agosto de Madrid, me llevan a Filadelfia y, de allí, a Richmond. Lo mejor: me han enviado el billete para viajar en clase business, qué lujo. Pienso marear a las azafatas (perdón, auxiliares de vuelo) todo lo que pueda y más.
La semana pasada me llamó un tal John, del departamento de lenguas del insti donde voy a trabajar. Me ha comentado que el centro está muy cerquita del casco histórico de Richmond y en un barrio muy tranquilo. Lo mismo lo ha dicho para hacerme sentir mejor, quién sabe. El caso es que está buscándome piso por allí. Sí, sé lo que pensáis. Que, como buena sargenta, mando a distancia y todo. Esperad a que desarrolle mis poderes mentales y veréis.
A los que conocéis a Horten y a Nadia, felicitadlas. Han entrado en el ilustre cuerpo de funcionarios del estado como maestras.
Mi hermana ha aprobado, pero sin plaza. El año que viene tendrá la enorme suerte de recorrer los mejores centros de Andalucía. Mientras no caiga en manos de Elena estamos tranquilos.
Besitos mil
No me he olvidado de escribir, estoy en la playita y he encontrado un cíber de milagro. Por cierto, la primera y última vez que entro. Primero, he tenido que hacer una cola de c**ones y con una tía en el mostrador con una mala milk que ni os cuento. Segundo, cuatro niñatas se han puesto a hablar aquí al lado a la velocidad de la luz y me tienen atacá. Lo que faltaba es que me estén cotilleando lo que os cuento.
Ya sé un poquito más sobre el viaje. Salgo el 6 de agosto de Madrid, me llevan a Filadelfia y, de allí, a Richmond. Lo mejor: me han enviado el billete para viajar en clase business, qué lujo. Pienso marear a las azafatas (perdón, auxiliares de vuelo) todo lo que pueda y más.
La semana pasada me llamó un tal John, del departamento de lenguas del insti donde voy a trabajar. Me ha comentado que el centro está muy cerquita del casco histórico de Richmond y en un barrio muy tranquilo. Lo mismo lo ha dicho para hacerme sentir mejor, quién sabe. El caso es que está buscándome piso por allí. Sí, sé lo que pensáis. Que, como buena sargenta, mando a distancia y todo. Esperad a que desarrolle mis poderes mentales y veréis.
A los que conocéis a Horten y a Nadia, felicitadlas. Han entrado en el ilustre cuerpo de funcionarios del estado como maestras.
Mi hermana ha aprobado, pero sin plaza. El año que viene tendrá la enorme suerte de recorrer los mejores centros de Andalucía. Mientras no caiga en manos de Elena estamos tranquilos.
Besitos mil
viernes, 13 de julio de 2007

Esta vez no hay quejas (aunque tengo otras pocas) ni calentamientos de olla. Eso sí, mando deberes. Tenéis que ver "28 semanas después", la secuela de "28 días después". La dirige un paisano, Juan Carlos Fresnadillo y, además de un planteamiento y ritmo estupendos, da qué pensar. Advierto: no apta para estómagos sensibles.
Después podéis relajaros viendo "Zombies party" (gracias, Darkmon, por recomendármela -lo sé, hace años mil-).
Luego decís que no os cuido.
martes, 10 de julio de 2007
Lucas, no te ofendas.
De verdad, a veces me avergüenza decir que soy funcionaria, sobre todo después de la experiencia de hoy. Veréis, he ido a la Delegación de Educación para solicitar mi pase a servicios especiales por haber sido seleccionada como profesora visitante.
Primer asalto: llego a Información. La señora, muy ocupada hablando con una amiga, tarda en darse cuenta de que estoy allí. Me dice dónde dirigirme. Hasta ahí bien.
Segundo asalto: llego a la sección de personal de Secundaria. Cinco señoras en corro hablando de la pelu, de lo mal que lo está pasando una... Espero quince minutos de reloj a que alguien me mire o me haga algún gesto. Nada. Me dirijo a un señor que parece estar jugando al Sudoku. Le pregunto que si hay alguien de Secundaria que pueda atenderme y... ¡me grita diciéndome que allí están sus compañeras -que siguen de cháchara-! Me vuelvo a dirigir a dicha sección y (de nuevo) ni puto caso. Entra un señor como de 45 años, bien plantado, y en un segundo le preguntan qué quieren. Empieza a hervirme la sangre. Después de esperar otros 10 minutos, me dicen que no saben de qué estoy hablando y me envían a hablar con un compañero que también me grita. Me mandan a la tercera planta diciéndome que "eso" se lleva allí.
Tercer asalto: en la tercera planta más de lo mismo. Un grupo de cuatro personas comentan dónde van a ir de vacaciones, ni me miran. Al final pesco a una chica que parece estar trabajando (la única) y le pregunto que si puede ayudarme. ¡ME DICE QUE SÍ! Le comento qué quiero y me pone cara de póker. Tampoco sabe de lo que hablo, pero, muy amablemente, se ofrece a buscar a alguien que pueda echarme una mano. Después de dar vueltas durante una hora y media, este gesto de humanidad me provoca lo que mi médico en La Carolina calificó como "un ataque de ansiedad". (No, esta vez tampoco encontramos a nadie que sepa qué es el BOE).
Cuarto asalto: mi paciente Pilar me dice que pruebe a hablar con el jefe de personal en persona. Este señor me recibe y me dice que lo de "servicios especiales" no existe (podéis comprobar por el BOE que SÍ) y que me puede dar una licencia por estudios. Muy paternalista, me dice que no entiende el motivo de mi preocupación, ya que todavía queda verano por delante y me dice que deje mi petición en registro y que ya lo enviarán a algún sitio. Para tranquilizarme, me comenta que ni de coña tendré noticias de si me han concedido esto (y que es lo que me permite dar clase en EEUU) antes de que me vaya.
Quinto asalto: me voy el 5 de agosto y no sé si tendré que volverme a La Carolina con mi querida Elena porque mi petición de servicios especiales se ha extraviado o no se ha tramitado. Sí, todavía me dura el cabreo.
Nota: Antes de ir a Delegación, hablé con cuatro funcionarios de personal de Secundaria por teléfono. Todos me aseguraron que podía tramitarlo todo desde la Delegación de Jaén. Ya veo, ya.
De verdad, a veces me avergüenza decir que soy funcionaria, sobre todo después de la experiencia de hoy. Veréis, he ido a la Delegación de Educación para solicitar mi pase a servicios especiales por haber sido seleccionada como profesora visitante.
Primer asalto: llego a Información. La señora, muy ocupada hablando con una amiga, tarda en darse cuenta de que estoy allí. Me dice dónde dirigirme. Hasta ahí bien.
Segundo asalto: llego a la sección de personal de Secundaria. Cinco señoras en corro hablando de la pelu, de lo mal que lo está pasando una... Espero quince minutos de reloj a que alguien me mire o me haga algún gesto. Nada. Me dirijo a un señor que parece estar jugando al Sudoku. Le pregunto que si hay alguien de Secundaria que pueda atenderme y... ¡me grita diciéndome que allí están sus compañeras -que siguen de cháchara-! Me vuelvo a dirigir a dicha sección y (de nuevo) ni puto caso. Entra un señor como de 45 años, bien plantado, y en un segundo le preguntan qué quieren. Empieza a hervirme la sangre. Después de esperar otros 10 minutos, me dicen que no saben de qué estoy hablando y me envían a hablar con un compañero que también me grita. Me mandan a la tercera planta diciéndome que "eso" se lleva allí.
Tercer asalto: en la tercera planta más de lo mismo. Un grupo de cuatro personas comentan dónde van a ir de vacaciones, ni me miran. Al final pesco a una chica que parece estar trabajando (la única) y le pregunto que si puede ayudarme. ¡ME DICE QUE SÍ! Le comento qué quiero y me pone cara de póker. Tampoco sabe de lo que hablo, pero, muy amablemente, se ofrece a buscar a alguien que pueda echarme una mano. Después de dar vueltas durante una hora y media, este gesto de humanidad me provoca lo que mi médico en La Carolina calificó como "un ataque de ansiedad". (No, esta vez tampoco encontramos a nadie que sepa qué es el BOE).
Cuarto asalto: mi paciente Pilar me dice que pruebe a hablar con el jefe de personal en persona. Este señor me recibe y me dice que lo de "servicios especiales" no existe (podéis comprobar por el BOE que SÍ) y que me puede dar una licencia por estudios. Muy paternalista, me dice que no entiende el motivo de mi preocupación, ya que todavía queda verano por delante y me dice que deje mi petición en registro y que ya lo enviarán a algún sitio. Para tranquilizarme, me comenta que ni de coña tendré noticias de si me han concedido esto (y que es lo que me permite dar clase en EEUU) antes de que me vaya.
Quinto asalto: me voy el 5 de agosto y no sé si tendré que volverme a La Carolina con mi querida Elena porque mi petición de servicios especiales se ha extraviado o no se ha tramitado. Sí, todavía me dura el cabreo.
Nota: Antes de ir a Delegación, hablé con cuatro funcionarios de personal de Secundaria por teléfono. Todos me aseguraron que podía tramitarlo todo desde la Delegación de Jaén. Ya veo, ya.
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