que haya pasado un año.
No es de extrañar que me haya decidido a escribir de nuevo precisamente hoy. No puedo dormir y llevo todo el día pensando. Pensando en KT, en lo injusta que es la vida, en mi vida...
Nunca he tenido muy claro que quiero hacer con ella. Me refiero a mi vida, por supuesto. Lo que sí tengo claro es lo que no quiero hacer. No quiero pasarme la vida ahorrando, pagando una hipoteca, para que el día menos pensado el buen Dios decida que me quiere y necesita tanto que ha llegado el momento de tenerme a su lado (ya, ya... es lo que me dijo la psicóloga, con toda su buena fe, después de comunicarme la noticia. Menudas luces...). No quiero ser un ama de casa de provincias. No quiero dejar de aprender. No quiero conformarme con el primero que se cruce en mi vida por eso de que "se pasa el arroz". De hecho, ni siquiera sé si quiero tener hijos y pasar de ser yo a ser la mamá de ellos. No quiero gastarme un dineral en un vestido blanco y radiante de usar y tirar. No quiero que nadie dependa de mí porque ya tengo bastante con depender de mí misma.
KT siempre decía que había que vivir a tope y aprovechar el momento y, desgraciadamente, el destino le dio la razón. Se burlaba de mi "conciencia católica". Si algo aprendí con KT fue a ser realmente yo, a hacer lo que me diese la gana sin tener que rendir cuentas a nadie pero, al fin y al cabo, la cabra tira al monte y siempre acababa por arrepentirme de lo hecho / dicho / escrito. Hablando de cabras, ¿habrán rescatado a ese pobre animal que lleva atrapado una semana en un risco? Me parece fortísimo que se haya convertido en un circo mediático y los curiosos se acerquen para contemplar, en vivo y en directo señores, la agonía de un animal. Mejor dejo el tema que si no termino hablando de toros...
A lo que iba. Mi madre siempre me recrimina el ser tan manirrota y, haciendo cuentas, mucho me temo que lleva razón. Desde que empecé a trabajar, no ha habido un solo mes en el que no haya pagado coche, piso y teléfono. Con lo bien que me habría venido abrirme una cuenta de ahorro vivienda y ese tipo de polladas que tienen las personas con la mente bien centrada. Sí, veo los pisos que se han comprado mis amigos y me corroe la envidia pero después pienso que, mientras esas hormiguitas se dedicaron a trabajar y ahorrar, esta cigala se dedicó a trabajar, vivir la vida y viajar. Si el precio de tener libertad es ser una solterona viviendo en régimen de alquiler... ¡Viva la vida!
PD. KT, donde quiera que estés, gracias mil. Gracias por haberme abierto los ojos y, sobre todo, la mente. No voy a desearte que descanses en paz porque tú no querías eso. Espero de todo corazón que estés en el infierno, con una mano sujetando un vaso de vodka con hielo y con la otra agarrando el culo de Cary Grant. Amén.
miércoles, 26 de enero de 2011
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