...el fin de semana lo pasé fatal. Toda la noche sin dormir. Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, naaaaaaaaaaaaaaaaaa....
Bueno, eso de que lo pasé fatal es falso, claro. Hemos estado de lo más ocupadas.
El viernes salimos dispuestas a bebernos hasta el agua de los jarrones. Quedamos con Amanda, una profe del cole de Katie, y sus amigos. Primero fuimos a Bandito´s a cenar algo y tomarnos unos cuantos Margaritas de los que preparan aquí: en un vaso interminable, con hielo picado y sal alrededor del borde. Hmmmmmm. Después cambiamos de sitio varias veces pero me porté muy bien y me limité a beber cerveza para no mezclar y acabar como una que yo me sé. De vuelta a casa, cogimos un taxi. Y para que mi teoría de que soy un imán para los frikis no se resquebraje, aquí va una transcripción de mi conversación con el taxista:
"Buenas" (yo)
"Buenas. ¿Cómo lleváis la noche?" (el taxista, obviamente)
"Yo muy bien, pero no estoy muy segura de cómo la lleva mi amiga" (KT estaba dando traspiés mientras intentaba meterse en el taxi)
"Reinas de la belleza, ¿dónde os llevo?"
"A....." (Katie)
"Así que las dos sois inglesas, ¿no?"
"No, yo soy de España"
"Hubiese jurado que eras inglesa. ¡España! Me encanta España. Aprendí español en el colegio pero se me ha olvidado. Seguro que puedes enseñarme".
"Sí, claro, yo te enseño" (cualquier cosa con tal de que se calle y me deje echar un sueñecito)
"Pero seguro que tu novio se pone celoso si me das clases particulares. Te está esperando en casa, ¿no?"
"Sí, y es verdad, es de los celosos".
"Entonces, ¿por qué no está aquí contigo?"
Mierda, buena pregunta. "Estooooo, es un fanático del ejercicio físico y quiere levantarse temprano para ir al gimnasio. Ya sabes cómo son".
"¿Le importa más su cuerpo que tú? Le voy a patear el culo. Déjame que hable con él y le diga lo buena que estás; ojos bonitos" (palabras del taxista, no mías).
Bueno va. Lo que me faltaba por oír. "No, déjalo".
"En serio. Voy a hablar con él. Mira que dejarte sola un viernes por la noche porque prefiere machacarse en el gimnasio. Le voy a patear el culo, espero que no te importe".
"Ten cuidado, está fuerte. Y es altísimo" (Katie)
"No me importa. Si tú fueses mi novia te llevaría a cualquier lugar del mundo. ¿Cuál es tu sueño?"
"Ser rica" (no te jode)
"Pues yo te compro lotería y te llevo de compras a Nueva York. Deja a tu novio y está hecho".
Jo, qué pesao. "Es complicado. Además, está casado" (así me echa la bronca en lugar de los tejos)
"¿Quééééééééé´? ¿Estás con un tío casado? Tú no mereces eso. Ahora sí que le voy a patear el culo. Dile que salga del apartamento cuando lleguemos o entro contigo, lo que prefieras"
(ASÍ EL RESTO DEL TRAYECTO, UNOS 10 MINUTOS MÁS. AL FINAL LE PROMETÍ ROMPER CON MI NOVIO ESA MISMA NOCHE PERO ME HICE LA SUECA CUANDO ME PIDIÓ EL NÚMERO DE TELÉFONO). Eso sí, todavía me dura la risa.
Ayer fuimos Katie, Amanda, su amigo Daryl y yo a comer a Carytown y, con eso de ser tres señoritas y un caballero sureño, Daryl pagó la comida. Menos mal, la cuesta de enero se está haciendo interminable. Por la noche fuimos a un partido de hockey sobre hielo y, sí, es como en las películas. El recinto, enorme. La música, a toda cebolla. Los espectadores, comiendo perritos calientes y bebiendo cervezas. Los jugadores, dándose de hostias contra la pared -y entre ellos-. Al final ganó "nuestro" equipo, los Renegados de Richmond, por 5 a 2, así que todos los espectadores estamos invitados a comer gratis en un restaurante cualquier día de la semana, sólo hay que presentar la entrada.
Hoy hemos ido a ver una representación del ballet latino, donde actúa una de mis alumnas. Su madre insistió en que fuésemos, hasta nos apartó las entradas. Yo, por no saber, no sabía ni el nombre. Llegamos al teatro, nos dan el programa y leo "The Legend of the Poinsettia". "¡Hala, qué nombre tan bonito! Katie, ¿qué es una "poinsettia"?". "La flor de Pascua." "No me jodas, ¿va sobre la Navidad?". Abro el programa y allí está: que si el viaje de José y María a Belén, que si la ofrenda de los pastores y los Reyes Magos. Todo amenizado con canciones de José Feliciano, Gloria Estefan e......... ¡Isabel Pantoja! No me lo puedo creer. Mis ojos se abren como platos cuando salen José y María y se ponen a bailar ballet con las túnicas y todo. Pero cuando suena "Los peces en el río" en versión tecno (vamos, a su lado el villancico de "La oveja naranja" cantada por las lerdas ésas opusinas es una obra maestra) y todos los bailarines se lían a saltar y agitar sus faldas, no puedo contenerme más y empiezo a reírme a carcajadas mientras los lagrimones me resbalan por las mejillas. Aún hay más. Una versión de "Feliz Navidad, I wanna wish you a Merry Xmas" de Feliciano y el clímax antes del intermedio. Una tía vestida con una túnica roja y un montón de flores de pascua en la cabeza cantando "Noche de paz" como si fuese una especie de Blancanieves hinchada de crack. ¡Los mismos gorgoritos que la dulce princesita en la película de Disney! En cuanto han cerrado el telón para el intermedio hemos salido por piernas. No hemos sido las únicas.