jueves, 21 de agosto de 2008

Toronto de noche


Con la torre CN y el centro Rogers. De noche se ven preciosos pero de día no es más que cemento y hormigón. Lo sé, me han lavado el cerebro con Nueva York...

Kensington Market, Toronto


Lo mejor de la ciudad. Me recordó muchísimo al barrio hippie de San Francisco.

Cataratas del Niágara


Pues eso. Seguid bajando.

Empapada hasta los huesos


pero la mar de contenta después de haber visto las cataratas "por detrás". Menos mal que a Luisa le vino la inspiración y llevábamos unas chanclas en el bolso "por si nos mojábamos los pies". -Claro que también nos pusimos el biquini porque pensábamos que íbamos a estar en contacto directo con la naturaleza. Lo que han cambiado desde la peli de Marilyn...-

Cataratas del Niágara


desde el lado canadiense. Y yo que pensaba que estaban en medio del bosque... Nada de eso, tienen una montada que ni Las Vegas. No está borrosa, lo que se ve es lo que nos salpicaba desde la catarata que teníamos a la derecha. Sólo tenéis que ver la foto de arriba para imaginaros cómo acabó la cámara.

Tiene guasa


No pudimos vernos ni en Castellar ni en Madrid y al final quedamos en Nueva York. Aquí estamos dentro del World Financial Center. Justo antes vi a David Carradine (Bill en "Kill Bill") en la puerta del hotel Plaza, donde había quedado con Luisa. Irse mi hermana y empezar a ver famosos, ¿quién era la gafe, Nieves?

La Kelly Family


Y luego decimos...

Con la pistola del disgusto


A mi querido padre se le ocurrió la brillantísima idea de comprar una pistola de recuerdo, una réplica de la que utilizó el general Lee en la Guerra Civil Americana. De "mentira" pero da el pego, ¿no? No tengo que contaros la que se montó en el aeropuerto, ya os lo podréis imaginar vosotros solitos. Eso sí, al final mi papi se salió con la suya y, una semana después, se la devolvieron para que nunca se le olvide la experiencia americana.

Monticello


La casa de Thomas Jefferson (autor de la Declaración de Independencia, presidente de los Estados Unidos y todo un cerebrito). Aparece en las monedas de cinco centavos.

Manhattan


desde el puente de Brooklyn. En buena hora se nos ocurrió cruzarlo al anochecer, cenar en Brooklyn (¡qué infelices, creíamos que íbamos a encontrar algo abierto un sábado por la noche!) y volver andando de nuevo. ¡Con decir que tiramos las hamburguesas enteras porque temíamos por nuestra integridad física!

Delante de la Casa Blanca


Esto es lo máximo que nos pudimos acercar a la casita de Bush, por algo la tendrán tan protegida...