Como se acerca San Tontín, últimamente tengo tan abandonado el hábito de escribir y tengo una historia que contar, aquí estamos. Antes de comenzar, debo advertir que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. O no.
Digamos que tengo una amiga, a la que llamaremos Brígida. Brígida nunca ha tenido demasiada suerte con los hombres, de hecho ella misma se autodenomina "imán para frikis". Si hay alguno a la redonda, tranquilas, es cosa suya. En su historial cuenta con un fanático religioso, un coleccionista de pendientes, un acosador con nombre de elefante de dibujo y un cansa-autor.
Digamos que Brígida siempre va a la misma tienda de revistas*; le pilla cerquita, tienen gran variedad y el dueño es bastante atento. Quizá demasiado. Pero no me adelanto.
Nuestra Brígida es algo despistada, se niega a usar gafas y nunca ha tenido buen radar, así que no pilla de la misa la mitad. Vale, esta expresión no pega, pero ahora que el Papa ha resignado me he sentido obligada a meterla con calzador. Ya sabéis, para demostrar que esta historia es de máxima actualidad.
A lo que iba. Decíamos que Brígida no está muy receptiva últimamente. Sin embargo, sus amigas son otra cosa. Hartas de ver a Brígida repetir siempre la misma historia, como si estuviese viviendo el Día de la Marmota**, deciden tomar cartas en el asunto.
- Brigi, bonita, ¿no has visto cómo te mira el revistero***? Apostaríamos el anillo de Tous a que le gustas.
Brígida, que hasta ese momento ni había reparado en el chaval, decide prestar atención a cualquier posible señal. Y vaya si las hay: revistas gratis, descuentos en cada compra y alguna que otra cosquillita en el estómago****.
De repente, Brígida se siente más feliz que una perdiz.***** Y es que, aunque el chaval no es precisamente su tipo, un poco de atención no viene mal cuando la autoestima está regular.
Y, por primera vez en su vida, Brígida siente que su suerte está a punto de cambiar porque el revistero es de lo más normalito y no un tío raro, raro, raro.
Brígida y el revistero, al que llamaremos Zanussi******, terminan por intercambiar sus números de teléfono. Aunque Brígida sigue sin estar segura de lo que siente, charlan todos los días y la cosa******* promete. Tanto, que Zanussi invita a Brígida a la presentación de una nueva revista. Brígida, que ante todo -y sobre todo- es adicta a las revistas, acepta encantada. Quién sabe, quizá la copita de champán de después dé pie a algo más********.
Por fin, y después de tres meses de tonteo, flirteo y todo lo que acaba en -eo, llega el día de la presentación. Brígida está nerviosa, convencida de que Zanussi se va a lanzar. Ha quedado en verlo en el local de la presentación, así que, vestida con sus mejores galas, hace su entrada triunfal. Saluda a Zanussi y a sus amigos con un par de besos y, cuando parece que la noche va a ser coser y cantar, Zanussi dice que tiene que marcharse. Es la una de la madrugada.
Brígida termina su copa, se despide de los amigos de Zanussi, y media hora después de que éste se largase, regresa a casa. Le envía un mensaje.
- Quillo, ¿qué ha pasado? ¿Me dejas con tus amigos y te vas?
- Verás, Brigi. No te lo tomes a mal, pero he venido a casa porque tenía que poner una lavadora.
- o_0 ¿Me has dejado plantada para hacer la colada?
- Sí, bueno, a lo mejor no ha estado muy bien porque eras mi invitada, pero es que soy un poco raro.
Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
* qué listas sois. Cierto, no es una tienda de revistas, pero no se me ocurría nada más original.
** frase culta que pretende impresionar y es sólo apta para cinéfilos.
*** Según Wordreference, que es la mar de internacional, revistero es "mueble para colocar revistas y periódicos", pero... ¿cómo se denomina al que vende revistas en una tienda?
**** ya, sé que mariposas en el estómago queda más bonito, pero no estamos hablando de lo mismo. Lo que quiero decir es que el tendero (ver punto ***) le hace cosquillas a Brígida en la panza.
***** que a saber de dónde ha salido esa expresión. Porque digo yo que la pobre perdiz no piensa lo mismo, servida en una bandeja para que un príncipe de color imposible y una princesa que odia los guisantes den buena cuenta de ella.
****** pista importante de lo que está a punto de ocurrir.
******* la cosa es la posible relación, no el revistero.
******** lo siento, es un blog para todos los públicos, así que no puedo incluir ningún momento erótico-festivo.
lunes, 11 de febrero de 2013
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