lunes, 31 de diciembre de 2007

Viaje al infierno. Vol. I

¿Cómo empiezo? Parece mentira que en un viaje de 24 horas puedan pasar tantas cosas.
Mis padres me llevaron a Madrid para coger el avión ayer. Por supuesto, nos encontramos una niebla de c***nes y, como era de noche (salimos a las 6 de la mañana), no se veía un pajón. Así y todo, mi papi consiguió que llegáramos sanas y salvas al aeropuerto. En Madrid todo estupendo. Muy rápido y bien organizado hasta que, esperando para embarcar, oigo por el interfono: "Pasajera Clavijo, por favor, venga inmediatamente a la puerta de embarque 26". Allí voy yo, toda corriendo, y me dicen que, a pesar de no haber comprado un billete, me han encontrado un asiento. Me quedo mirando con cara de póker y les enseño el billete. Lo cogen, me miran, y llaman a otro por teléfono. En esto que llega un señora que dice ser María Clavijo y que está esperando a ver si le pueden conseguir un asiento. Todo aclarado (por el momento). Hay que joderse. Con lo raro que es el apellido y vamos a parar las dos al mismo vuelo.
Subo al avión y, por supuesto, al volar sola me sientan al lado del pasillo, rodeada de niños. Estuve por decirles que seguía de vacaciones y no tenía guardia de recreo hasta el día 2... El vuelo de Madrid a Filadelfia duró 9 horas y media. En ese rato, la niña que estaba a mi lado se tiró llamando a voces a su mami (que iba en el asiento de delante) como una hora y media. Otras dos horas fueron de turbulencias, con muchos pasajeros (sí, los niños) mareados perdidos y vomitando.
Llegamos a Filadelfia con media hora de retraso (tenía dos horas entre vuelo y vuelo) y empieza el circo. Nos bajamos corriendo para pasar la aduana (una hora de espera), recogemos el equipaje para volver a facturarlo, ya que no se fían de los controles que hemos pasado en España. Se rompe el asa de la maleta, la que lleva la etiqueta con mi nombre, y pienso "mal presagio". Me ponen otra y nos vuelven a hacer pasar por los detectores. Claro, en el avión puede que hayamos robado una turbina... Para cuando acabo son las 5:30, mi avión despega a las 5:35 desde la terminal más alejada de donde estoy. Cojo el autobús, llego a la terminal y han cambiado la puerta de salida. Corro hasta allí y, milagro, hay un señor con un walkie-talkie que llama al avión para que abran y pueda subir.
Llego a Washington, voy a esperar la maleta y esperando, esperando, aparece una señora y me dice que no hay más maletas. Voy a la oficina de reclamaciones y la tipa me dice que no he llegado a coger el avión. Me quedo mirando y le pregunto que si cree que he venido nadando. Me dice que en su ordenador la pasajera María Clavijo no ha llegado a subir porque no tenía pasaje. Me acuerdo de lo de Madrid y se lo digo. Vuelve a buscar y por fin aparezco como Maria de los Re. Relleno un papel que no creo que sirva para nada. Por supuesto, eso me lleva una hora y media.
Cojo un taxi para ir a la estación de autobús. Voy a comprar mi billete y el banco ha cancelado la tarjeta. Pago con la VISA y me doy cuenta de que soy la única blanquita del lugar.
Llego a Richmond a las once de la noche (las cinco de la madrugada -del día siguiente- en España). Como también soy la única blanca, todo el mundo me mira un poco raro.
Cojo otro taxi para venir a casa. El taxista me mira y me pregunta que de dónde soy. Al contestarle, me dice "Ah, Andalucía solía ser árabe. Volverá a serlo". Le doy la razón y empiezo a mirar el reloj con disimulo. El buen hombre sigue dándome palique y yo le digo a todo que sí.
Llego a casa y me encuentro una carta del banco. Han cancelado la cuenta porque alguien (yo) hizo una compra con ella en un tal "El corte inglés" y creen que ha sido robada. Genial.
Me meto en la cama y, cuando estoy a punto de caer muerta, me acuerdo de que no he podido echarme la crema para el tatuaje porque al llegar a Filadelfia me hicieron sacarla del equipaje de mano y meterla en la maleta. Ya se sabe que las bombas fabricadas con loción hidratante para tatuajes son las peores. "A la mierda", pienso. Cierro los ojos.
Los abro. Me levanto a las 7. Saludo a Katie y a sus papis. Su papi me prepara el desayuno, Katie me echa cremita en el tatuaje (menos mal que ella también tiene uno) y su mami me enseña las uvas que me han comprado para esta noche. Llamo al banco y desbloquean la tarjeta. De la maleta no se sabe nada.
Se me olvidaba... ¡FELIZ AÑO NUEVO! ; )

viernes, 28 de diciembre de 2007

ohm

es lo que me he tatuado. Como el p**o blog no me deja colgar la imagen, tendréis que buscarlo en el google si tenéis curiosidad por saber qué es. A pesar de la pinta, no simboliza lo contenta que estoy por cumplir los 30 el año que viene (la verdad, me la renfanfinfla) sino el equilibrio entre lo físico y lo espiritual. Tampoco os digo dónde me lo he colocado, tendréis que verme para descubrirlo.

Mis preciosas Nadia y Julia

lunes, 24 de diciembre de 2007

Cerrad los ojos y escuchad esta canción



Es del álbum ONCE de NIGHTWISH (antes de que largasen a Tarja y metiesen a la pavisosa, claro). Tocan con la Session Orchestra y Coro de Londres, los mismos que interpretaron la banda sonora de "El Señor de los Anillos". Llevo todo el año escuchándola, qué pasón.


M***da de blog, no me deja ni colgar el vídeo ni establecer el vínculo. Pues nada, copiad esto (ya sabéis, primero seleccionarla con el ratón y luego id a Edición - copiar) y pegadlo en la dirección para poder escucharla:
http://www.youtube.com/watch?v=uGWYmQ1iebI

sábado, 22 de diciembre de 2007

la del almendro

por fin ha vuelto a casa por Navidad. Llegué el 19 por la noche; eso sí, después de más de 30 horas de viaje contando trenes, aviones, metro y esperas varias...
Much@s me habéis preguntado si voy a ir a visitaros. Bueno, sólo voy a estar aquí hasta el 30 de diciembre, en aquellas tierras empezamos a trabajar el 2 de enero (madre mía, se me van a atragantar las uvas). Y, la verdad, después del mega-viaje (y el que me espera de vuelta) lo último que me apetece es coger el coche para recorrerme Andalucía y alrededores. Moraleja: que como no vengáis vosotr@s por Castellar, lo veo color chapapote.
¡Feliz Navidad, bla, bla, bla!

anoche, celebrando el regreso. No ajustéis el color de la pantalla, ASÍ llevo los pelos ahora...

La semana pasada, delante de la iglesia más antigua de Richmond

Algún día tendré una como esta...

Navidad en Church Hill

Church Hill

El portal de Belén más hortera

lunes, 10 de diciembre de 2007

En una semana...

...estaré en España y, en lugar de leer lo que me pasa aquí, tendréis que aguantar mis monólogos y el álbum de fotos que ya tengo preparado. Tranquilitos, esta vez sólo tengo unas 150 fotos en papel (y como 600 en el portátil, pero no adelantemos acontecimientos).
Los que leéis el blog cada mes, ya habréis visto qué bien decoran los yanquis las tiendas y las calles por Navidad. Por supuesto, hay excepciones y para eso está el "Tacky Richmond Tour" o, lo que es lo mismo, alquilas una limusina que te lleva a ver las casas más horteras habidas y por haber. Como no teníamos las pelas para la limusina, anoche decidimos conducir por los alrededores y... bueno, ya habréis visto las dos fotos que he colgado. No les falta detalle: el portal de Belén en plan caribeño; Papá Noel con los renos y el trineo en el tejado; los pirulos; las bolas de nieve... Claro que, no sé por qué me extraño. Algunas profes de mi cole llevan con los jerséis temáticos dos semanas. Vamos, igualitos a los que llevaban la pobre Bridget y Mr. Darcy en la peli basada en mi vida.
Pero vayamos por orden. El recorrido turístico lo hicimos después de ir a un concierto donde cantaba una compañera de Katie. Por cierto, actuaron algunos grupos bastante buenos, la mayoría de rock. Eso sí, me quedé de piedra cuando uno de los que pululaban por allí gritó, después de escuchar una de las canciones: "Jesús es mi salvador y nos ama". O se había fumado uno o dos canutos o Borat andaba por allí con la cámara oculta. Bueno, después fuimos a "Caliente", pedí ancas de rana para cenar y me pusieron lo que enseño en la foto. Llamé a la camarera y, muy seria, le dije: "Oye, ¿seguro que esto era una rana? Por el tamaño, o se ha inflado de esteroides o me habéis dado ardilla". La pobre no sabía dónde meterse. Yo me las comí, que para eso las pagué, pero cada vez que veo una de esas ratas con abrigo de piel correteando por aquí no sé qué pensar. Lo mismo me zampé a varios miembros de su familia y me la tiene jurada.
Hoy hemos ido a Church Hill, el distrito histórico. Primero hemos asistido a la representación del discurso que dio Patrick Henry (ése de "dadme libertad o muerte") poco antes de que decidiesen mandar a su majestad el rey de Inglaterra a la mismísima m***da. Después nos hemos hecho unas retratauras con el actor que le ha dado vida, y, sí, los píxeles de vuestro ordenador están estupendos; ahora mi pelo tiene ese color. Después hemos ido a visitar las 16 casas que "abrían sus puertas" por Navidad. En el sentido más literal de la palabra. Horten, me he acordado muchísimo de ti porque consistía en eso, en entrar a las casas a ver cómo la habían decorado para estas fechas y, de paso, dar un repaso a absolutamente todo: dormitorios, baños, cocina, salones... Tú ya me entiendes. Nos han encantado, todas parecían sacadas de algún catálogo de decoración. La única pega es que no hemos podido hacer fotos dentro.Claro que de momento abro yo mi casa para que un montón de extraños se metan a cotillear, en algunas nos han enseñado hasta los trasteros. Y, lo mejor: para ir a las casas que estaban más retiradas, cogíamos un coche de caballos (gratis y todo). Para que os hagáis una idea, nos hemos puesto a ver casas a las 13 h. y hemos acabado a las 18 h (y porque acababa a esa hora que si no...)

Hay que ser hortera...

Holy shit!

Con mi padre (o eso parece, por el color de pelo)

se supone que son ancas de rana...