
La historia que sigue a continuación está basada en hechos reales. Para proteger la identidad de las víctimas, se han cambiado algunos nombres de personas y lugares.
una hechicera que estaba deseando dar a conocer la cultura e historia de su país en el reino de la Buena Moral. Un buen día, y tras descubrir que los habitantes de este lugar estaban estudiando el auge del fascismo en Europa y la 2 Guerra Mundial, decidió trabajar en un proyecto que, a primera vista, le pareció de lo más interesante e instructivo. Pensó en mostrar el "Guernica" a los lugareños, analizar su significado y, posteriormente, hacer que éstos reprodujesen la obra maestra de Picasso. El resultado sería expuesto en el muro junto a su cueva. Por supuesto, la hechicera tuvo que pedir permiso al rey del país quien, tras observar atentamente una obra hasta entonces desconocida para él, accedió con una condición: los habitantes que no estuviesen casados no podían ver NI REPRODUCIR ciertas partes del cuadro porque, de acuerdo a las leyes del reino, eran obscenas. En otras palabras, los pechos de las mujeres no podían quedar expuestos, debían ser cubiertos.
La hechicera, al principio, pensó que el rey bromeaba. Desde su más tierna infancia había visto reproducciones de esta obra por doquier. Recordaba que, allá por el Cinquecento, Miguel Ángel había sido obligado a tapar las partes pudendas de los hombre y mujeres que había pintado en la Capilla Sixtina pero, claro, de eso hacía 500 años. No creía que algo así pudiese repetirse en un país tan moderno y en el que presumían de tantas libertades. Alabó el ingenio y buen humor del rey y volvió a pedir permiso. Éste reiteró sus condiciones, no era broma.
La hechicera, sin dar crédito a lo que escuchaba, se retiró a cavilar. Los consejeros del rey le recomendaron olvidarse del proyecto y escoger otra obra. Sin embargo, la hechicera era demasiado orgullosa para rendirse. Accedió a los deseos del rey pero bajo nuevas condiciones: enseñaría la obra tal y como la había pintado Picasso, sin censura, pero los súbditos del reino la reproducirían de acuerdo a los límites que imponían las normas de la Buena Moral. Ocultarían los senos de ambas mujeres, mutilando así una obra maestra que ha impresionado a crítica y público durante más de 80 años.
A pesar de haber llegado a un acuerdo, la hechicera no conseguía olvidarse del asunto. Al fin y al cabo, estas personas a las que se pretendía proteger pasaban el día cazando y mutilando zombies con sus videoconsolas; hacían fotos de esas partes de su cuerpo que no podían ver en el cuadro para enviarlas a sus amigos y la gran mayoría pasaba el día buscando información y fotos sobre esas partes del cuerpo que el rey consideraba obscenas. Por estos motivos, pidió consejo a una hechicera que llevaba toda su vida en el país de la Buena Moral. Ésta le contó algo que le había pasado a ella unos años antes...
Había una vez una vieja hechicera que decidió mostrar a los súbditos adolescentes del reino las maravillas que éste albergaba en un viejo museo. Todos disfrutaron de la visita. Tanto que, al volver a casa, comentaron a sus padres lo que habían visto: paisajes; mágicos huevos de oro y piedras preciosas que contenían sorpresas y... ¡lo nunca visto! Mientras cambiaban de una galería a otra, uno de ellos vio, por el rabillo del ojo, la estatua de un guerrero que sostenía una espada en alto. ¡Un guerrero DESNUDO! Los padres montaron en cólera. Acudieron a palacio para quejarse al rey, quien tuvo que llevar el caso al Consejo de Sabios. Todos estaban furiosos con la hechicera, que debería haber previsto que los "niños" podían quedar expuestos a tamaña obscenidad. La hechicera habría sido lapidada de no haber intervenido el rey, quien, a partir de entonces, decidió prohibir cualquier representación de la anatomía humana.
Después de conocer los hechos que habían ocurrido apenas unos años antes, la joven hechicera lo comprendió todo. Este reino se regía por el Miedo, no por la Buena Moral.

1 comentario:
Y esto no es todo. Un compañero me dijo que unos padres lo vieron comprar un paquete de cerveza y llamaron al director para quejarse de "esta conducta inmoral y mal ejemplo para sus dulces e inocentes hijos".
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