miércoles, 15 de octubre de 2008

Siempre

hay que dejar hablar al maestro:

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mia,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

(Pablo Neruda)

2 comentarios:

Vampirro dijo...

Oh... cariño, lo siento, pero... me temo que nuestro amor es imposible... (porque te refieres a mí, ¿no? :p).

Ya en serio, al leer el poema de Nerua me he acordado de otro que leí hace tiempo. Permíteme citar a otro maestro, concretamente a Gustavo Adolfo Bécquer y su rima XI:

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

reyes dijo...

Sabía yo que os íbais a quedar de piedra al ver el poema de Neruda...
Gracias mil, sobre todo por el e-mail. Te escribo un poco más tarde desde el correo del cole -son las 6:12, voy a meterme en la ducha y a beberme un litro de café-.