viernes, 3 de octubre de 2008

El país de las libertades

La verdad, no sé en qué puñetas estaba pensando el que ideó el nombrecito para referirse a este país. Porque,desde luego, de libertad nada de nada. Como decía Michael Moore, aquí se vive en un continuo estado de miedo: al fracaso; a la caída de la economía; al terrorismo; a los francotiradores; a las inclemencias del tiempo... y, sobre todo (y ante todo) miedo a decir lo que piensan.

Hoy mi dire me ha dicho que vaya a su despacho. Le he preguntado, entre risas, si me había metido en algún lío y me he quedado helada cuando ha respondido "más o menos". Por lo visto, una madre ha llamado quejándose porque el martes comenté en clase que soy católica. Como lo habéis leído. Os pongo en contexto.

El mes de Octubre está repleto de celebraciones para la fe judía. En este condado (que no en todo el país), todos los niños -independientemente de su religión, y os aseguro que TODOS tienen alguna- vienen al colegio durante esos días pero no les podemos dar exámenes o pruebas de ningún tipo, tampoco les podemos poner deberes o pedir que hagan mucho en clase. Resumiendo, que estamos de niñeras. Tiene guasa: aquí les importa un comino que también haya comenzado el Rhamadán o que tengamos que trabajar en Semana Santa; nos obligan a decir "Vacaciones de invierno" porque Navidad tiene connotaciones religiosas pero... ¡no se te ocurra pasar por alto -o cambiar el nombre a- una celebración semita!

El caso es que mis niños tenían hoy un examen y muchas dificultades con el material. Decidí darles una prueba de repaso para ver en qué fallaban y, la verdad, ni siquiera caí en que ese día se celebraba ..... (o cómo se llame esta festividad). Cuando fui a repartir las fotocopias, los alumnos me dijeron que no podían hacerlo porque se celebraba una fiesta judía. Al acordarme, pregunté que si había algún alumno de esta religión en clase (primer error: en este país no puedes hablar de tu religión dentro del recinto escolar). No había ninguno así que les dije que harían la prueba de todos modos. Algunos levantaron la mano y me dijeron que eran judíos para librarse. Sí, claro, eres afroamericano, llevas una cruz colgada al cuello y me dices que lees el Korah cada sábado. Les dije que no bromearan con eso y, entre risas, insistieron. Yo respondí: "bueno, pues yo soy católica y tengo que venir a trabajar algunos días que son muy importantes para mi fe. O se respetan todas o ninguna. Ahora coged el lápiz y contestad a las preguntas, necesitáis repasar para el examen del próximo día".

¿Para qué abriría la boca? Esta mañana los padres de Fulanica, que ni siquiera estaba en clase, han llamado a mi director para quejarse de la actitud antisemita y ultracatólica (sic) de una servidora. Cuando éste me lo ha dicho, le he pedido el teléfono de dichos señores para disculparme y me ha dicho que prefieren mantenerse en el anonimato por "temor a represalias". ¿Pero esta gente está paranoica o qué? Como si no supiese quiénes son, ¡si ese día sólo faltó a clase su hija!

Con todo el dolor de mi corazón, y mordiéndome la lengua bien fuerte, he tenido que escribir una nota pidiendo disculpas por decir lo que pienso en este increíble país de las libertades donde todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión. Siempre y cuando coincida con la del mandamás de turno, claro.

1 comentario:

Blanca dijo...

Muy bien explicado, escrito y expuesto...estas hecha una máquina...y está claro que estamos en una dictadura con el pseudónimo de democracia...y van por ahi queriendo que los demas paises sean tan democratas como ellos...para cagarse del todo...Están enfermos...eso es todo...y espero que nosotros sepamos no caer en lo mismo con el paso del tiempo...creo que no...por siempre Quijotes!!!