A mi querido padre se le ocurrió la brillantísima idea de comprar una pistola de recuerdo, una réplica de la que utilizó el general Lee en la Guerra Civil Americana. De "mentira" pero da el pego, ¿no? No tengo que contaros la que se montó en el aeropuerto, ya os lo podréis imaginar vosotros solitos. Eso sí, al final mi papi se salió con la suya y, una semana después, se la devolvieron para que nunca se le olvide la experiencia americana.
jueves, 21 de agosto de 2008
Con la pistola del disgusto
A mi querido padre se le ocurrió la brillantísima idea de comprar una pistola de recuerdo, una réplica de la que utilizó el general Lee en la Guerra Civil Americana. De "mentira" pero da el pego, ¿no? No tengo que contaros la que se montó en el aeropuerto, ya os lo podréis imaginar vosotros solitos. Eso sí, al final mi papi se salió con la suya y, una semana después, se la devolvieron para que nunca se le olvide la experiencia americana.
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