Lunes. Me llevo el susto del siglo. Prefiero no recordarlo.
Martes. Empezamos con los exámenes de SOL. Menudo tostón. Y el nombre no es coña, SOL (Standards Of Learning).
Miércoles. Seguimos con los SOL. Las pobres criaturas empiezan el examen (una redacción) a las 8:30 y algunos no terminan hasta las 12:15. Tenemos que esperar dentro del aula hasta que todos los alumnos del EDIFICIO terminen, casi nos dan las uvas.
Le digo a mi dire que le mandé su autógrafo a mi hermana (sí, el de Ed Norton) y que ésta flipó en colores pensando que había conocido al auténtico Ed. Me responde que estoy como una cabra y que soy bastante retorcida pero que siga así.
Hace una tarde estupenda. Voy al equivalente de la tienda de los "20 duros" para comprar chucherías para mis alumnos. Se me acerca un tío de unos 50 años y me pregunta que cómo puede llegar a la calle X (¡la mía!). Se lo explico y me pregunta que si soy británica (y van...) y respondo que soy española. "¡España! ¡Me encanta España! Yo estudié español en el colegio!" y se lía a hablar. ¡Viva, viva, viva! ¡Otro friki que pone el español como excusa para calentarme la olla! Yo sigo a mi bola sin prestarle mucha atención, moviéndome de un lado a otro y él, fregona en mano, siguéndome por todo el local mientras parlotea sin cesar. Sonrío educadamente un par de veces y me dirijo a la caja. Me sigue. Casi le arrojo los dólares a la cara a la pobre cajera para salir de la tienda lo antes posible pero como él sólo tiene un artículo, no tarda en estar en la calle. He venido andando y noto que me sigue. Pienso en Caperucita y cómo por poco y no llega a casa de su abuelita y llamo por teléfono a Miriam para que el lobo vea que tengo móvil. No contesta. Llamo a Katie, que lleva enganchada al teléfono toda la tarde. Ando todo lo deprisa que puedo y consigo despistarlo. No, no sabe dónde vivo. (¡Nieves, ni se te ocurra leerle esto a mamá!)
Jueves. Llego pronto a casa y juego a ser Arguiñano pero sin el perejil en la cabeza. Preparo ensalada griega y pescado al papillote, ése que sólo tarda 20 ó 30 minutos en el horno. Katie llega a casa reventada, le digo que la cena está lista y... bueno, en los hornos americanos 20 minutos equivalen a 2 horas. Arrasamos con todo lo que hay en la nevera mientras esperamos.
Viernes. Mi dire no nos ha dado permiso para llevar vaqueros hoy así que estoy de muy mal humor. Tengo tiempo de sobra para arreglarme así que pruebo a rizarme el pelo con un chisme que me han prestado. Enrollo un mechón de pelo, aprieto el botón durante unos segundos y, cuando voy a desliar el pelo, compruebo que no hay manera. Lo intento varias veces y, como decimos por aquí, "there´s no fucking way". Me veo acudiendo a trabajar con el último grito en complementos para el cabello, cable incluido, colgando de mi cabeza cuando, en un último intento, lo consigo. Llego a trabajar con unos pelos que ni Cher en sus mejores tiempos.
LA SEMANA ANTERIOR...
Lunes. Malentendido con mi dire debido a las pruebas que tenemos que darles a los niños. Pelea verbal incluida. Reconciliación gracias a que reconoce que llevo razón y a que me dice que la próxima vez enviará a Ed Norton para que me ayude.
Martes. En un momento de relax (lo que en España llamamos "tocarnos los huevos") me pongo a leer e-mails mientras los niños, supuestamente, trabajan en grupos. En realidad están contándose los últimos cotilleos. Noto que bajan el volumen, levanto la vista del ordenador extrañada y veo a mi dire plantado delante de mi mesa. Salto de la silla como si me hubiese clavado una chincheta en mis reales posaderas y grito: "venga, nenes, vamos a corregir". Mi director responde: "sí, ya es hora de que te pongas a trabajar". Mierda.
Miércoles. Tutoría lectiva. Me paso la mañana ayudando a críos con los deberes y yendo de un lado para otro. En un momento de relax, me siento a leer los correos. Los niños bajan el volumen, me extraño, miro y... ¡mi dire! Esta vez sonrío y le digo que no puede acercase a mi mesa porque tengo el correo abierto ya que estaba leyendo e-mails. Mierda.
Jueves. . Me paso la mañana yendo de un lado para otro por si mi dire entra en clase otra vez. En un momento de relax, los niños me dicen que, a veces, cuando digo "focus" parece que digo "fuck you". Me pongo como un tomate, nos reímos y, muerta de vergüenza, me dirijo al ordenador para contárselo a Miriam en un mensaje. Los niños bajan el volumen, miro y.... mi director está allí plantado, para variar. Como estoy avergonzadita perdida por lo que acaba de pasar, le grito: "madre mía, ¿qué quieres ahora?". Los niños lo flipan, mi dire no lo flipa porque está acostumbrado a mi genio y viene a mi mesa. Escribe en un papel "nada, eres una gran profesora". Le digo que preferiría que hubiese enviado a Ed Norton y entonces me firma el famoso autógrafo. Mierda.
Viernes. Esta vez ME NIEGO a que mi dire me pille en mi momento de relax diario y no me siento ni un segundo. Vamos, ni abro el ordenador. Por supuesto, hoy no entra en clase. Shit.
NÓTESE EL USO DEL VOCABLO "MIERDA" CADA VEZ QUE LA SEÑORITA CLAVIJO HA SIDO PILLADA EN CLASE EN UN MOMENTO DE RELAX.
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