domingo, 25 de noviembre de 2007

Las vacaciones del Dia del Pavo

Como no tenemos familia aquí y el Turkey Day nos la refanfinfla, Katie y yo decidimos hacer un viajecito en Acción de Gracias. Queríamos ir a Nueva Orleans, pero al ver el precio del vuelo se nos quitaron las ganas y optamos por la mucho más económica "carretera y manta". Como somos más chulas que un ocho, el miércoles, justo después de clase, cogimos mi coche y condujimos 6 horas y media (bueno, yo sólo lo llevé 3 horas y media, ¿vale?) hasta Charleston (Carolina del Sur). Sin GPS, ni mapa ni nada... Menos mal que aquí está todo muy bien señalizado, si no acabamos visitando a mis primos en Méjico. A lo que iba. Llegamos por la noche y, bueno, lo último que recuerdo es la ducha y caer muerta en la cama.
El jueves, Día del Pavo, fuimos a Magnolia Plantation, como diría Chabeli, "una pasada". Recorrimos la plantación en tren (es enorme), vimos unos cuantos aligátores (esta vez no tuve tentación de comerme uno, ¡peaso bichos!), entramos en la casa y, lo mejor, paseamos por los jardines y los pantanos que la rodean. Por una vez yo me quedé sin palabras. En la foto no se aprecia, pero los árboles "salen" del agua. Lo que cuelga de las ramas es lo que aquí llaman "Spanish moss", una planta parecida al musgo que vive enganchada en los árboles. Después fuimos a Charleston para disfrutar de una "tradicional cena de Acción de Gracias" (palabras textuales de Katie). ¡Ja! No me acordaba de que aquí todo se paraliza ese día. Charleston estaba desierta y estuvimos 2 horas dando vueltas intentando encontrar un restaurante abierto. Misión imposible. Para variar, acabamos haciendo un recorrido turístico por el mejor barrio de la ciudad. Sí, también se llama Harlem... Cuando ya era más noche que un cerrojo pudimos encontrar un supermercado y, como no habíamos comido nada desde las 9 de la mañana, tuvimos nuestra cena (ensaladilla de bote) encerradas en el coche, en el aparcamiento del supermercado. Y flipad con lo que vimos anunciado: al día siguiente, Gran Día de Rebajas, algunas tiendas abrían a las... ¡4 de la mañana!
El viernes, en lugar de gastarnos lo que no tenemos, lo dedicamos entero a Charleston. La ciudad es preciosa, con unos rincones llenos de encanto y unas mansiones IMPRESIONANTES. Como el clima también acompaña, hay jardines por todas partes y el centro histórico está prácticamente igual que en el siglo XIX. Mientras andábamos esperábamos ver aparecer en cualquier momento a la señorita Esscallhata buscando a Rhett. No, no se me ha ido la pinza, sé que Escarlata vivía en Atlanta (Georgia). Pero Rhett sí que tenía una casa en Charleston... Me desvío del tema, para variar. Para quitarnos la espina de la cena (y la comida perdida) del día anterior, reservamos mesa para cenar en un restaurante a orillas del Atlántico. Yo cené lo que enseño en la foto, un plato típico de aquí, shrimp and grits (recomendado por todos los sureños). Para los que tenéis los mismos conocimientos de inglés que Carmen Hornillos, gambas y maíz triturado. A pesar de la pinta, estaba delicioso. Antes, mientras hacíamos hora, y después de visitar el cementerio de la foto; convencí a Katie para asistir a un "Ghost Theater". Tanto Katie como yo pensábamos que unos cuantos actores disfrazados nos contarían leyendas de la ciudad. Para empezar, éramos las únicas asistentes. Nos metieron en una habitación muy bien decorada, nos dejaron solas, apagaron las luces y empezó el espectáculo... ¡Con decir que, con lo grandes que somos, nos tiramos la media hora agarradas la una a la otra muertas de miedo! Nada de actores, sino imágenes tridimensionales contando las historias y unos efectos especiales que ni en "Poltergeist": muebles moviéndose, objetos cayendo al suelo, ráfagas de aire, portazos... Por supuesto, todo planeado para que pegásemos más botes que las tetas de la Beckham. Acabamos el día en el cine. Muy bien escogido, por cierto, porque éramos las únicas blancas del local. De nuevo, todos mirándonos y preguntándose qué puñetas hacían dos paliduchas allí.
Esta mañana hemos ido a Boone Hall, la plantación que utilizaron en la serie Norte y Sur (sí, ésa que nos hizo soñar a todas con Patrick Swayze antes de que llegara Dirty Dancing. Aunque yo, personalmente, prefería al moreno del Norte...). Justo al lado están las casas de los esclavos (no las busquéis, en la foto no se ven), donde se pueden ver cómo vivían y cómo los trataban. Por supuesto, había de todo, pero algunos testimonios son espeluznantes. Después de comer hemos vuelto a Richmond (de nuevo, conduciendo mitad y mitad). Antes de llegar a Virginia hemos hecho un "safari tour" y todo porque he contado dos ciervos, seis mapaches, dos perros y tres liebres. Todos muertos y bien requeteaplastados. Que conste que yo no he tenido nada que ver.

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