Lucas, no te ofendas.
De verdad, a veces me avergüenza decir que soy funcionaria, sobre todo después de la experiencia de hoy. Veréis, he ido a la Delegación de Educación para solicitar mi pase a servicios especiales por haber sido seleccionada como profesora visitante.
Primer asalto: llego a Información. La señora, muy ocupada hablando con una amiga, tarda en darse cuenta de que estoy allí. Me dice dónde dirigirme. Hasta ahí bien.
Segundo asalto: llego a la sección de personal de Secundaria. Cinco señoras en corro hablando de la pelu, de lo mal que lo está pasando una... Espero quince minutos de reloj a que alguien me mire o me haga algún gesto. Nada. Me dirijo a un señor que parece estar jugando al Sudoku. Le pregunto que si hay alguien de Secundaria que pueda atenderme y... ¡me grita diciéndome que allí están sus compañeras -que siguen de cháchara-! Me vuelvo a dirigir a dicha sección y (de nuevo) ni puto caso. Entra un señor como de 45 años, bien plantado, y en un segundo le preguntan qué quieren. Empieza a hervirme la sangre. Después de esperar otros 10 minutos, me dicen que no saben de qué estoy hablando y me envían a hablar con un compañero que también me grita. Me mandan a la tercera planta diciéndome que "eso" se lleva allí.
Tercer asalto: en la tercera planta más de lo mismo. Un grupo de cuatro personas comentan dónde van a ir de vacaciones, ni me miran. Al final pesco a una chica que parece estar trabajando (la única) y le pregunto que si puede ayudarme. ¡ME DICE QUE SÍ! Le comento qué quiero y me pone cara de póker. Tampoco sabe de lo que hablo, pero, muy amablemente, se ofrece a buscar a alguien que pueda echarme una mano. Después de dar vueltas durante una hora y media, este gesto de humanidad me provoca lo que mi médico en La Carolina calificó como "un ataque de ansiedad". (No, esta vez tampoco encontramos a nadie que sepa qué es el BOE).
Cuarto asalto: mi paciente Pilar me dice que pruebe a hablar con el jefe de personal en persona. Este señor me recibe y me dice que lo de "servicios especiales" no existe (podéis comprobar por el BOE que SÍ) y que me puede dar una licencia por estudios. Muy paternalista, me dice que no entiende el motivo de mi preocupación, ya que todavía queda verano por delante y me dice que deje mi petición en registro y que ya lo enviarán a algún sitio. Para tranquilizarme, me comenta que ni de coña tendré noticias de si me han concedido esto (y que es lo que me permite dar clase en EEUU) antes de que me vaya.
Quinto asalto: me voy el 5 de agosto y no sé si tendré que volverme a La Carolina con mi querida Elena porque mi petición de servicios especiales se ha extraviado o no se ha tramitado. Sí, todavía me dura el cabreo.
Nota: Antes de ir a Delegación, hablé con cuatro funcionarios de personal de Secundaria por teléfono. Todos me aseguraron que podía tramitarlo todo desde la Delegación de Jaén. Ya veo, ya.
martes, 10 de julio de 2007
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3 comentarios:
La verdad... no sé de que te asombras, más que nada por lo que he te he dicho esta mañana. Estamos en el culo del mundo wapa, y bueno, eso demuestra que lo del chiste de "las ventanitas" de los funcionarios (para sellar, vaya a la 3, y para que le visen pase de nuevo a la dos) es algo más que común en ciertos sitios, sobre todo si hablamos de ministerios o consejerías (ya sabes lo que les pasó a Julia y a Lola en la Agencia Tributaria en Villacarrillo). Digamos que "esos" en cierta forma hacen que nosotros seamos un poquito más válidos... no digo que yo me mate a trabajar, pero al menos me voy a comer a casita un 99 % de los días pensando en que me he ganado correctamente el pan de mis nenes (cuando los tenga)
Bueno, hay funcionarios... y funcionarios. Los hay como yo, que no dan un palo al agua, y los hay como Reyes, trabajadores enviables y honrados que se lo curran de verdad a la hora de llevar a cabo sus quehaceres profesionales. No creo que se deba generalizar, el tópico del funcionario perezoso ya está demasiado trillado, puede que más que el del catalán agarrao o el del lepero bobo (pobre amiga Belén).
De todas formas, como las meigas. Pero también es cierto que, si lo de las ventanitas ocurre realmente, que ocurre, os doy la razón, no es problema exclusivo del peón de abajo, sino de la mala organización que se brinda desde arriba.
Hola cariño. Tú no te preocupes que para eso está aquí tu jefe para resolverte todas las dudas que tengas. Tú no sufras que mañana mismo estoy yo con Antolín en la delegación hablando con la mismísima delegada ( no olvides que Antolín habla con ella a diario ) y se van a enterar.
Siempre tuyo
Elena
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